mamá corre
eva @fit_run_bbg
Testimonios

La historia de Eva @Fit_run_bbg

Los que hoy nos cuenta Eva, @fit_rub_bbg en Instagram, es increíble. Sus palabras me han encantado porque estoy segura de que me ayudarán estos meses en la preparación de mis próximos objetivos. Y sé que a ti, corras la distancia que corras, este post te interesa si en ocasiones la cabeza te juega malas pasadas cuando te calzas las zapatillas.

Seguro que mi historia de cómo empecé a correr y de cómo lo gestiono con las niñas no va ser muy diferente a la del resto de mamás trabajadoras…, pero he decido contarla porque sé que muchas os sentiréis identificadas  y os puede venir bien leer mi experiencia para vencer a esa “enemiga boicoteadora” que, de tanto en cuanto, nos asalta mientras le damos a la zapatilla 🙂

¿Quién es Eva @fit_run_bbg?

Soy psicóloga especializada en trastornos de aprendizaje y maestra de primaria y trabajo en un colegio donde también estudian mis dos hijas (14 y 8 años de edad). El colegio está a 40km de donde vivimos, por tanto madrugamos mucho y como poco nos pasamos de las siete y media de la mañana a las seis y media de la tarde todo el día fuera de casa, entre 11 o 12 horas.

Luego toca merendar, hacer deberes o preparar cosas para el día siguiente, cena, recoger, sacar a los perros, entrenar ….. Vamos un no parar que todas conocemos y que nos implica hacer malabares para cuadrar todo y encontrar un rato para salir a correr.

Yo nunca, nunca, antes había hecho deporte y menos correr que lo odiaba. Alguna vez había ido al gimnasio pero yo siempre he sido más de leer libros, pero un día, hace ya 4 años, empecé a correr casi de casualidad.

Me encontré con una compañera que hacía mucho que no veía y me comentó que venía de correr con un grupo de corredores/as de mi localidad y me animó a probar e ir un día con ella/os. Yo denegué cordialmente la invitación pero a los días me envió un mensaje y me insistió con lo que empecé a entrenar dos días a la semana con este grupito.

Sinceramente, me costaba muchísimo ir porque me sentía un pato, torpe, lenta, sofocada desde el minuto uno y cada dos por tres paraba o bajaba ritmo porque tenía la sensación de ahogarme o de no poder acabar la sesión, me daba hasta vergüenza ir a entrenar con ellos porque me sentía algo ridícula por ser tan “floja”. Los días pasaron y fui mejorando, avanzando y ganando confianza en mi misma, no obstante seguía y sigo siendo “lenta” y de avanzar a pasitos pero la sensación de bienestar cuando conseguía ir y cumplir el entreno era tan grande para mí, que pronto quedé prendada del “running” , era mi vía de escape, era dejar atrás el bullicio de las aulas y era un  momento de conexión personal conmigo misma. 

El primer año conseguí correr 5k, el segundo año me atreví con carreras de 10k y el tercer año alguien me dijo en una quedada de una tirada larga de 14-16km que mejor no fuera porque eran “demasiados kilómetros” para que yo pudiera hacerlos y que me quedase en mi casa, así que me quedé en casa rellenando la inscripción de la que sería mi primera media maratón

«No dejéis que nadie os diga que no se puede»

Luego llegaron más medias y al siguiente año me decidí ir a por la maratón para demostrarme a mí misma que lo que en un principio parece imposible puede hacerse realidad si realmente una se compromete con ello y no deja que los demás decidan. Moraleja: no dejéis que nadie os diga que no se puede, pero….¿y si sois vosotras mismas quién os decís que no vais a ser capaces y quienes os boicoteáis? Pues eso me pasaba a menudo. Por un lado cumplía todos los entrenos de la maratón, estaba súper motivada pero por otro no había día que saliera a correr y que no luchase contra mi peor enemigo “mi mente boicoteadora”. 

Consejos de Eva @fit_run_bbg para controlar la cabeza

A veces era horas antes de salir a entrenar, a veces justo en el calentamiento, otras cuando llevaba ya unos kilómetros y aparecía el cansancio, pero siempre era lo mismo.

Siempre actuaba bajo el mismo sistema, era una voz de mí yo más inseguro y más vago que me decía  de forma repetida:  “párate, camina”, “estás cansada, date la vuelta”, “ te ahogas, hoy mejor no haber salido”, y así una y otra y otra vez tras cada pisada.

Cómo podía ser que yo siendo psicóloga y estando más que de sobra motivada a hacer la maratón me topara conmigo misma y me hiciera semejante boicot?  Había que buscar maneras de silenciar y vencer a mis miedos frente a la maratón y esto fue lo que puse en práctica.

  1. Correr sin música para conocerme más a mi misma, escuchar y atender a mi respiración, a mis sensaciones y a mis ritmos….. y poner la música solo cuando aparecía la negatividad y las ganas de parar o volver atrás.
  2. Tener una frase mantra, una retahíla que repetir mentalmente a modo de bucle para despejar la cabeza y no pensar o contar los kilómetros que quedan. En mi caso es una canción de patio de colegio que suelen cantar mis niñas, imaginaos.
  3. Correr con amigos o en grupo cuando tocaban salidas con cuestas para que se hicieran más amenas y me viese por presión social obligada a no parar por comodidad (sola caminaba todas las cuestas y en grupo solo algunas).
  4. En tiradas largas llevar mochila de hidratación con agua y sales de sabores para establecer un plan de “premios” (sorbitos de iso) y cada “x” kilómetros conseguidos sin parar poder beber a modo de refuerzo positivo.
  5. Entrenar por “canciones”. Elaboraba una súper play list con canciones lentas para el calentamiento, algo más animadas para el rodaje, un par en bucle para los cambios de ritmos o series y de nuevo lentas para la vuelta a la calma.
  6. Pedirle a mi marido o a mi padre que me llevase en coche al pueblo de al lado para verme obligada a llegar a casa corriendo y cumplir así con los kilómetros estipulados en el plan sin excusa ninguna.
  7. Correr un entreno a la semana en una cinta de correr que tengo en casa. La tengo en el garaje y está orientada literalmente hacia un muro de hormigón para entrenar la mente. Llegué a hacer más de una media maratón en esa cinta y hoy en día no aguanto más de 10k, yo les llamo entrenos “hámster”.
  8. Engañar a la mente diciéndome: “si corres a tope un kilómetro más, el siguiente lo andas”…. o “ venga Eva, ahora a apretar y luego paras a recuperar un minuto” 
  9. Postear en Instagram el entreno para comprometerme virtualmente a hacerlo y recibir así también feedback de mis compañeras/os runneantes de IG. 

«¿Cómo podía ser que yo siendo psicóloga y estando más que de sobra motivada a hacer la maratón me topara conmigo misma y me hiciera semejante boicot?»

¿Resultado final? Acabé mi primera maratón sin sufrimiento y disfrutando a cada momento. Sin presión, sin muros, sin dejar de sonreír, porque tenía bien entrenada la parte mental. Mi parte más débil, pero la más trabajada y eso hizo que quisiera más y más. De hecho sigo corriendo, sigo haciendo maratones y sigo superándome, yo me doy por satisfecha con continuar avanzando. 

A continuación te dejo el enlace a su perfil de Instagram para que la sigas y veas sus logros.

¿Qué te ha parecido la historia de Eva? Espero que te ayude tanto como, creo, me ayudará a mí. ¿Me cuentas la tuya?
arantxa | mamá corre

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